El manejo de los propios estados de ánimo

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El manejo de los propios estados de ánimo

Dentro de la Inteligencia Emocional se habla de cuatro dimensiones que la forman. Conciencia de emociones y regulación tanto de las propias como de las ajenas. En una ocasión abordamos de cómo ser conscientes de las propias emociones es el primer paso para gestionarlas. El segundo paso será su regulación. El manejo de los propios estados de ánimo no es fácil y requiere de conocimiento personal, control propio y un gran aprendizaje sobre uno mismo.

Por ejemplo, mantenerse bajo control ante algo que puede molestar y expresarlo en tiempo y forma es una conducta bien instalada en una persona con alta inteligencia emocional. La capacidad de regular la emoción implicaría: aceptarla, reconocer lo que molesta, transformarla en conducta asertiva para solicitar una petición de cambio, compartir un punto de vista diferente o confrontar una opinión.

Existen además, otras pautas o conductas que llevan a manejar óptimamente los estados de ánimo como la incertidumbre, la euforia o la tristeza. Ser conocedor de los propios límites es una de ellas. Las personas con alta confianza en sus capacidades son conocedoras de sus propios límites y mantienen un patrón de sinceridad en lo que pueden y deben hacer. Son transparentes. Reconocen de forma objetiva los propios aportes en unos cometidos sin excederse en sus logros. Este reconocimiento refuerzan el equilibrio de los esfuerzos ofrecidos en equipo. Ser flexible es otra. La flexibilidad permite vivir en la incertidumbre y reducir el impacto de las emociones negativas asociadas. Acomodar lo nuevo y abrirse a una nueva idea favorece el manejo adecuado de miedos y dudas asociadas a los procesos de cambio.

Por tanto se pueden entrenar las capacidades necesarias para desarrollar este dominio de la inteligencia emocional, conocido como autorregulación. Desarrollar la confianza propia, reconocer los límites y estándares por los cuales abordar un proyecto, flexibilidad, conocer lo que te molesta, lo que te motiva y lo que te aburre entre otras tantas; ayudará a manejar satisfactoriamente los estados de ánimo.

Sin duda, en el aprendizaje de tus capacidades para manejar mejor los estados de ánimo, los profesionales de la conducta pueden ayudarte a ello.

Un abrazo,

Miguel