El Tata

A pocos kilómetros de la frontera con Argentina, en plena cordillera andina, vive Tata. Un hombre de aspecto tranquilo que nos recibe en su establecimiento para tomar un cálido té que apacigüe el frío.

A primera vista, parece un tendero más. Desde su comercio ofrece almuerzo, café y «tecito» a todo viajero. Abierto a charlar y relacionarse con el visitante, ofrece su lado más cercano.

La vida del Tata no ha sido fácil. Es un antiguo refugiado político que le llevó a vivir lejos de sus montañas. Hombre de mundo, emigró Argentina, dio el salto a Noruega, se enamoró en Dinamarca y trapicheó por los mercadillos de España. Su conversación desprende reflexiones sabias sobre la vida, la libertad y la dignidad humana.

No es un hombre culto, pero el viejo Tata, tiene fuertes raíces nutridas por la experiencia. Su tronco robusto, torcido por los malos vientos, sostienen una copa frondosa de hojas de sabiduría que dan sombra al viajero que se detiene en su café. 

Ahora, Tata contempla la vida desde su valle, viejo y sonriente conversa contigo… ¡Sigue atento!  y ¡Sigue dispuesto a la vida! 

Te deseo hagas fuertes raíces que se nutran de tus experiencias,

Un abrazo,

Miguel