Estados de ánimo en el trabajo (IV). Cuando no hay límites

El último post de esta serie será sobre el estado de ánimo consecuencia de la ausencia de límites en el trabajo.

Necesitar del trabajo para dar significado a la vida es una tendencia más extendida de lo pensado. La no existencia de límites acarrea problemas en la esfera privada de la persona.

Es necesario regular los tiempos de la jornada, más si cabe en la actualidad donde está la posibilidad de acceder al e-mail desde cualquier punto del mundo y en cualquier momento.

No tener límites es indicativo de niveles de adicción a algo que en cierta medida ofrece seguridad. El mecanismo es intrincado, pues la persona necesita de nuevas tareas para demostrar su valía profesional y está unido al deseo de ajustarse a las expectativas de los otros. Esto lleva a la persona a asumir más tareas de las soportadas.

¿Y la clave de ser conscienciente que has superado los límites donde está? Cuando el disfrute por lo que haces, es incontrolable y se transforma en malestar…Esto es visible cuando: excedes el número de horas laborales de forma habitual, existe la necesidad imperiosa de consultar e-mails del trabajo y se ocupa gran parte de las conversaciones habituales fuera de la jornada laboral a hablar de él.

Como en el caso de sentirse quemado, si en esta ocasión, sientes que el trabajo te controla, es momento de hacer una parada y reordenar los tiempos y los límites. Es muy posible, que la ausencia de límites sea la calle que lleva a estar quemado.

Un abrazo

Miguel