La historia de una gaviota, un ejemplo de superación

Una anciana, menuda y vigorosa que vive en la costa del pacífico, en una población de pescadores a varias horas de Santiago de Chile. Ha dedicado parte de su vida a extraer cochayuyo, un alga muy apreciada para alimentación. Con la venta de ésta, sacó a todos sus hijos adelante. Día a día se levantaba al alba, hubiera marejada o estuviera la mar en calma, caminaba a los acantilados, y extraía su sustento para dejarlo secar y vender a lo largo del día.

Lo valioso, que después de tantos años… ¡Sigue haciéndolo! ¡Incluso después de haber sufrido las terribles olas del tsunami!

En la columna que le dedica Horacio Hernández (2011), ella afirmó con profunda serenidad después del terremoto:

“El mar busca lo suyo… ¿Qué le puede hacer el mar a una gaviota?”

Lo que se admira de esta vida, es la superación diaria. Tiene grandes dificultades para acceder a servicios dignos de salud y educación. A veces no puede faenar por las fuertes marejadas y goza de pocos progresos que le aseguren alguna comodidad.

¡Pero se siente libre como una gaviota!

Todas las mañanas, se levanta con afán y persistencia y te recibe con una sonrisa cuando después de un largo día, compras su bien tan preciado.

La historia de esta mujer, no está en grandes libros, no aparece en portadas, pero es la historia de muchas personas anónimas, capaces de enseñarte la sencillez de la vida y ofrecer un nuevo motivo para luchar por mejorarla.

Te deseo que aprecies tu vida y luches por ella.

Un abrazo,

Miguel

 

Referencias

Hernández, H.(2011, Febrero 13). Libre como una Gaviota El Centro, 15.