La propia carrera profesional

Sin duda es una actitud muy extendida que el trabajo debería proporcionar satisfacción y felicidad además de recompensas económicas. La carrera profesional es el itinerario por el que la persona transita gran parte de su vida. Disponer de un mapa o brújula hará más enriquecedor este camino.

Hall (1976) estableció una secuencia de fases que ilustraban los pasos, requerimientos y crisis de una vida laboral. Hoy en día, aunque ya no se hablan de carreras tan lineales y previstas no por ello dejan de existir unas etapas que se cubren y deben resolverse.

Para afrontar la carrera profesional, es útil recordar lo que le dijo el Gato a Alicia en el país de las maravillas: «si no sabes donde quieres ir no importa mucho donde vayas». Conocer los objetivos, los intereses que te invitan a apasionarte por lo que haces es buen inicio para conocer el lugar al que quieres ir y el camino a escoger.

Pero a veces cuesta llegar a ese grado de autoconocimiento. Enredados en el día a día, una persona que desea dar mayor sentido a su carrera profesional puede recurrir a un buen orientador profesional. Alguien que desde la evidencia profesional y técnica acompañe en el proceso de planificación. Esta figura puede darte claves sobre tus valores, puntos de mejora, puestos que se adaptan mejor a las propias inquietudes, etc. Son personas preparadas para orientarte en que veas tus propias percepciones y mejorar tus capacidades.

La carrera profesional desde la perspectiva de la persona requiere de un alto grado de control y autoconocimiento para obtener un rumbo adecuado al deseado.

Para que no te pase lo que Alicia en el país de las maravillas, te pregunto: ¿Cuáles son tus objetivos?

Te animo a pensar en ello.

Un abrazo,

Miguel